Tú viniste Señor como cordero
a pacer entre lobos.
La estrella de Belén, los animales
y la Virgen. Fue todo.
La espada de Miqueas el profeta,
sus frases de alborozo
y en el cielo los ángeles cantando
himnos de paz. Fue todo.
Tú viniste Señor como Mesías
a traer contento y gozo.
La cruz no es otra cosa que el rescate
y el Calvario tu trono.
Te llamaron el lirio de los valles
y todo fue dichoso:
las barcazas, el mar, los pescadores,
los ciegos, los leprosos.
Y la luna redonda de Nisán
y el árbol sicomoro.
La fortaleza Antonia con el templo,
la mirra, incienso y oro.
Señor danos tu luz en las tinieblas
ante tanto desdoro.
Y para nuestra Patria casi en ciernes
tu paz como un tesoro.
Si somos la promesa de tu Reino
nunca estaremos solos
y un tiempo de renuevos y de amor
vendrá sobre nosotros.
